Sexo en la madurez

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El sexo es, sin duda, una parte importante de la salud física y emocional. En una relación la actividad sexual permite establecer intimidad y expresar los sentimientos hacia la pareja. Además, aporta grandes beneficios al reducir el estrés y aportar consumo de calorías. Y para que engañarnos… ¡¡Nos encanta!!

A medida que envejecemos, nuestra salud sexual va cambiando, pero esto no significa que la actividad sexual deba cesar, se puede tener una vida sexual saludable y placentera a cualquier edad.

¿Cómo afecta el envejecimiento a nuestra salud sexual?

La senectud, o envejecimiento, nos afecta de diferente forma a hombres y mujeres, provocando distintos cambios.

Cambios para la mujer

Al acercarse la menopausia, los niveles de estrógeno comienzan a disminuir, esto puede conducir a la sequedad y adelgazamiento vaginal, que puede volver las relaciones incómodas. El deseo sexual puede bajar y necesitar más tiempo para excitarse. El cuerpo puede cambiar sus formas por lo que puede bajar la autoestima.

Cambios para el hombre.

Los niveles de testosterona disminuyen, también puede necesitar más tiempo para excitarse y en conseguir una erección, que puede ya no ser tan firme o duradera. Eyacular también comienza a ser más costoso.

Estado de salud.

El estado general de salud también afecta a nuestra vida sexual. Enfermedades propias de la senectud como la artritis, presión arterial alta, diabetes hacen que practicar sexo sea un deporte de alto riesgo, haciendo disminuir el deseo por cuestiones psicológicas, tales como el miedo a iniciar la actividad sexual por temor a dañar a la pareja.

A todo esto hay que sumarle que los mayores toman uno o varios medicamentos de forma crónica, los cuales también pueden afectar a nuestra vida sexual por sus efectos secundarios.

¿Cómo puedo mantener una vida sexual plena a medida que envejezco?

A medida que se envejece es común evitar la actividad sexual, bien por miedo o vergüenza por los cambios sufridos y por cómo reaccionará su pareja ante estos nuevos cambios. Pero hay muchas cosas que pueden hacerse para compensar los cambios que la senectud trae a nuestra vida sexual.

1. Hablar con el médico. Muchos adultos son reacios a hablar con su médico de su salud sexual por vergüenza o pensar que no puede hacer nada. El médico puede ayudarte, bien tratando el problema en sí o buscando tratamientos alternativos a los que ya tiene y que pueden afectar a su actividad sexual.

 2. Hablar con la pareja. Puede parecer algo incómodo hablar de las cosas que nos preocupan, pero es importante que exista esa comunicación, cuéntale que te preocupa y háblale de cómo eso te hace sentir.

 3. Experimenta. Trata de cambiar tu rutina, de dar más tiempo a la excitación. Nuevas posturas, hay que ser creativo.

4. Vida sana. Mantenerse en forma, hacer ejercicio y mantener una dieta saludable será la mejor prevención.

 

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